La Latina

Barrio de La Latina

La Latina es la zona más castiza de la capital. En sus calles y plazas se respira la pura esencia madrileña, por lo que se trata de una visita imprescindible en Madrid. La Plaza de la Cebada, la Cava Baja o El Rastro son solo algunos de sus múltiples atractivos.

Además, La Latina es uno de los barrios más antiguos de Madrid y fue, durante varios siglos, el epicentro de la vida social en la villa. Paseando por sus calles irregulares es posible encontrar jardines, plazas ocultas, capillas y, sobre todo, bares. Por la tarde, este barrio madrileño se convierte en una de las mejores opciones para salir de fiesta en Madrid.

El nombre del barrio se debe a doña Beatriz Galindo, humanista y preceptora de la familia de los Reyes Católicos. La llamaban la Latina por ser maestra de latín de la reina y sus hijas. A ella se debe la fundación del hospital de la Latina en el solar donde hoy se encuentra el Teatro La Latina.

El barrio de la Latina es uno de los más característicos, de los más castizos y de los que más movimiento tienen de Madrid, que no es poco decir en la capital española. Su trazado irregular de callejuelas de origen medieval, sus verbenas de verano al ritmo de chotis y sus tabernas y bares de tapas hacen que sea uno de los puntos de encuentro más clásicos de gatos (El gentilicio oficial de Madrid es madrileño, pero el apodo de los madrileños es «Gato», y así nos gusta llamarnos). Pero no hay solo terrazas y tapas en la Latina, también hay mucho patrimonio, aunque sea, a veces, poco conocido, por eso mismo ahora te haremos unas cuantas recomendaciones de que ver en este barrio:

  1. La Plaza de la Paja
  2. La Capilla del Obispo
  3. El Jardín del Príncipe de Anglona
  4. La Cava Alta y la Cava Baja
  5. El Museo de San Isidro
  6. La Basílica de San Francisco el Grande
  7. Las Vistillas
  8. El Rastro y las tiendas de antigüedades
  9. La Puerta de Toledo
  10. Las Tapas en la Latina
  11. Fiestas de la Paloma
La Plaza de la Paja

Si hay un corazón del barrio de la Latina, ese es la plaza de la Paja, una de las plazas más peculiares –por su inclinación–, más bonitas, con más encanto y más animadas de todo Madrid. Bueno, según el momento, si vas por la mañana de un día entre semana, con las terrazas vacías, también te encontrarás con un oasis de tranquilidad.

La Capilla del Obispo

A un lado de la plaza de la Paja, una puerta muy discreta da acceso a la capilla del obispo, capilla del siglo XVI del palacio de los Vargas, concebida inicialmente como capilla funeraria de San Isidro –los Vargas fueron sus señores–. Su retablo plateresco de mármol es uno de los pocos ejemplos de gótico –aunque sea más bien de transición del estilo gótico al renacentista– de Madrid y, aun así, es casi desconocido. 

Volvió a abrir en 2010 tras cinco años de obras y después de haber sido declarada en ruinas cuarenta años antes. Las obras sacaron a la luz también los cimientos de la parroquia de San Andrés y su cementerio, que se pueden ver desde un cristal en el suelo de la capilla.

El Jardín del Príncipe de Anglona

Si la plaza de la Paja es, a veces, un oasis de tranquilidad, el pequeño jardín al que se tiene acceso desde el lado opuesto a la capilla del obispo lo es siempre. Hablamos del jardín del Príncipe de Anglona, La peculiaridad del jardín es que se trata un “jardín colgante”: se creó sobre un terraplén artificial salvando un gran desnivel entre las actuales calle Segovia y calle Príncipe.

¿Y qué hace ahí ese jardín tan bonito, con su fuente de granito, sus pérgolas y su cenador? Pues ese jardín neoclásico con toques de tradición andaluza es de lo poco que ha llegado hasta hoy de las casas de los nobles de la Corte de Madrid de finales del siglo XVIII. Sí, era el jardín del palacio, sorpresa sorpresa, del Príncipe de Anglona.

La Cava Alta y la Cava Baja

La Cava Alta y la Cava Baja son, seguramente las dos calles más características y conocidas del barrio de la Latina de Madrid. Antiguamente estaban frecuentadas por los visitantes de la villa y corte, que se alojaban en sus fondas y posadas, incluyendo la primera posada de la Corte, anteriormente el único molino de harina de Madrid y hoy horno de asar –la Posada de la Villa–. Si buscas restaurantes y bares de tapas, estás en el lugar adecuado. Sí, se sigue bebiendo y comiendo unos siglos después…

El Museo de San Isidro

Si no conoces el Museo de San Isidro. Los Orígenes de Madrid ya estás tardando en visitarlo. Y si has estado antes de 2017, cuando se reformó y se le añadieron nuevas salas, te vas a encontrar con algo totalmente distinto, ahora se ha convertido en uno de nuestros museos favoritos de Madrid y en la forma más amena de recorrer los 500.000 años de historia de la región, el recorrido de la exposición permanente está dividido en tres partes: Antes de Madrid, Mayrit-Madrid y San Isidro. En este museo también encontraras el “Pozo del milagro”, donde San Isidro (patrono de la ciudad), según la tradición, hizo subir milagrosamente el agua hasta el brocal salvando de morir ahogado a su hijo.

La Basílica de San Francisco el Grande

Como la capilla del obispo, la iglesia de San Francisco el Grande, del siglo XVIII, también estuvo muchos años oculta a los ojos de madrileños y visitantes. Los últimos andamios se retiraron en 2006 tras ¡más de tres décadas de obras! Hablamos de su interior, porque desde fuera, con su tamaño, es complicado que pase desapercibida… De hecho, su cúpula, de 58 metros de altura y 33 metros de diámetro, es, según leímos en la misma iglesia, la tercera más grande de la cristiandad. Cuando entres, después de alucinar con la cúpula, no olvides parar en la primera capilla a la izquierda, ahí se conserva una obra de Goya: La predicación de San Bernardino de Siena ante Alfonso V de Aragón.

Las Vistillas

Nos vamos a otro jardín, el de las Vistillas que también hemos incluido entre nuestros jardines y parques de Madrid favoritos. El nombre lo deja claro, aquí hay vistas, hacia la catedral de la Almudena y hacia la Casa de Campo. Y es que su posición elevada ayuda. Pero cuando no te puedes perder esta zona es en las verbenas de Madrid, en las fiestas de verano de la Paloma, de San Cayetano y de San Lorenzo. Más castizos que Las Vistillas hay pocos lugares en Madrid. Tienes que hacerte con un mantón de manila o una gorra de chulapo y lanzarte a bailar chotis.

El Rastro y las tiendas de antigüedades

Pocas cosas hay más típicas en Madrid que una mañana de domingo en el Rastro, el mercado callejero de la capital por excelencia. Y es que el Rastro es siempre el Rastro. La Ribera de Curtidores y la plaza de Cascorro son solo dos de las muchas calles y plazas ocupadas por vendedores ambulantes de todo tipo: de ropa a accesorios, de bisutería a decoración, de revistas de segunda mano a antigüedades… 

La Puerta de Toledo

En 1827, por orden de José Bonaparte, se levantó la última de las puertas monumentales de Madrid: la puerta de Toledo. No es la primera puerta que existió en Madrid con este nombre. Tuvo dos predecesoras ubicadas en la misma zona, aunque no exactamente en el mismo lugar. No es tan famosa como la puerta de Alcalá, pero también merece una visitilla…

Las Tapas en La Latina

Sí, hay mucho patrimonio en la Latina, pero este barrio madrileño no es conocido por ello. Aquí todos, gatos y turistas, vienen antes o después a tapear el domingo, a lo mejor después de un paseo por el Rastro. Eso en Madrid es el latineo”. Las cavas y la zona alrededor de la plaza de la Paja son las más “calientes”. El plato estrella del barrio son los huevos fritos o rotos. Los de Casa Lucio –uno de los mejores restaurantes de cocina madrileña de la ciudad– y del Almendro 13 son legendarios. Pero también están las tortillas de patata de Juanalaloca o la barra castellana de la Posada de la Villa, antes de entrar al restaurante. O la pringá de cocido o los callos a la madrileña del Malacatín, una de las casas de comidas con más solera de Madrid. Solo por nombrar algunos de los sitios más emblemáticos.

Fiestas de la Paloma

Cada 11 de agosto, con la venida de las fiestas de la Paloma, las estrechas y sinuosas calles del barrio de La Latina se transforman en un panorama florido en el que la algarabía de los chotis —música y baile popular madrileño— se entremezcla con la degustación de los manjares más castizos de la zona. El epicentro de esta gran oda a la alegría se encuentra en la Iglesia de la parroquia de San Pedro el Real —popularmente conocida como Iglesia de la Paloma, su verbena la más grande de la trilogía veraniega que conforma junto con las de San Cayetano (1 al 7 de agosto) y las de San Lorenzo (8 al 11 de agosto). Trajes de chulapo y chulapa, bailes y conciertos, jarras de limonada y tortillas de patata, farolillos adornando los portales y ramos de flores en las fachadas… Todo esto y mucho más pasa en el mismo centro de Madrid durante cinco días (11 al 15 de agosto) que no te querrás perder.